La renuncia voluntaria a los subsidios al transporte público genera reacciones encontradas en las provincias

La iniciativa del Gobierno nacional que permite a los usuarios renunciar de forma voluntaria a los subsidios al transporte público ha generado diversas reacciones por parte de las provincias, que expresan preocupación en torno a posibles aumentos en los pasajes. Si bien esta medida inicialmente se aplica al Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), otros distritos también han sido invitados a sumarse.

El ministro de Transporte de la Nación, Diego Giuliano, fue quien presentó oficialmente esta propuesta. La Provincia de Buenos Aires ha sido una de las primeras en respaldar la iniciativa y ha anunciado que la implementará en su territorio. Jorge D’onofrio, titular de la cartera de Transporte provincial, ha manifestado que la renuncia voluntaria al subsidio permitirá reasignarlos a los usuarios y segmentarlos según sus necesidades.

En contraposición a esta postura, el gobernador de Córdoba, Juan Schiaretti, considera que la renuncia a los subsidios es una estrategia electoralista y ha denunciado el uso político que se ha hecho de los mismos, perjudicando especialmente al interior del país.

Diversas autoridades provinciales han expresado su opinión respecto a esta medida. Natalio Mema, secretario de Servicios Públicos de Mendoza, ha rechazado la invitación, argumentando que desde febrero la provincia no recibe ningún subsidio del Gobierno nacional y que, en cualquier caso, el monto asignado no cubre ni el 10% del costo del sistema de transporte. Sin los subsidios, el boleto en Mendoza tendría un valor de $850.

Desde San Juan, se estima que el precio del boleto podría aumentar a entre $400 y $450. La Asociación de Empresarios del Transporte Automotor de Tucumán (AETAT) ha descartado la adhesión de la provincia a esta iniciativa nacional, considerándola inaplicable en Tucumán, y argumentando que corresponde más al AMBA y a aquellas provincias que cuenten con el sistema de tarjeta SUBE.

Esta medida busca transferir la responsabilidad del subsidio del transporte público de las arcas del Estado a los usuarios, lo que ha generado controversia y opiniones diversas. Mientras algunos consideran que esta renuncia es una estrategia electoralista, otros opinan que podría beneficiar a quienes más lo necesitan al permitir una mejor segmentación y asignación de los recursos. Habrá que esperar para ver cómo se desarrolla esta iniciativa y cuál será su impacto en los usuarios y en el sistema de transporte en general.

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